Quizás no sea el mejor título para empezar un post, pero todo tiene su "intríngulis".

En estos días en los que no he escrito nada, es porque me he dedicado a trabajar y a estudiar. En el trabajo como siempre, algunos días más quemada, y otros días, como hoy, más leve de trabajo, pero mas mala hostia con algunas compañeras, pero vamos, la vida es así.

Con los estudios, bastante bien, me esta cundiendo muchísimo el poder estudiar todos los días (algunos más y otros menos). Ya he terminado de hacer los ejercicios de retrosíntesis (ayer) y hoy me he puesto a repasar la primera parte (quimica orgánica física), que siempre apruebo (un 6 la última vez). Así que vamos avanzando, que es lo importante.

La novedad en estos días, es que el martes me llegó un regalo de la Universidad ¿Un regalo? Sí, un regalo, o eso dicen ellos. Todos los años, para antes de los exámenes de febrero, desde hace unos 3 años, nos mandan un librito de algo. El primer año, fue un capítulo de El Quijote de Cervantes (es obvio, no???). El año pasado era algo relacionado con la inmigración. Este año, son las 50 reglas para la vida, de "El arte de ser feliz".

Todos los años anteriores, he leido por lo menos un poquito, del minilibrito encuadernado especialmente para la Universidad de Alcalá de Henares (no lo encontrareis en ninguna librería), y este año no podía ser menos. Por cierto, el autor es Arthur Schopenhauer. Es curioso, no me había acordado del regalito, hasta que no he visto la Cita del día de Mary-Chan en su blog, que es de Arthur Schopenhauer, y claro, todo se ha relacionado y me ha venido a la cabeza.

Os dejo la REGLA NÚMERO 1:
<Todos hemos nacido en Arcadia, es decir, entramos en el mundo llenos de aspiraciones a la felicidad y al goce y conservamos la insensata esperanza de realizarlas, hasta que el destino nos atrapa rudamente y nos muestra que NADA es nuestro, sino que todo es suyo, puesto que no sólo tiene un derecho indiscutible sobre todas nuestras posesiones, sino además sobre los brazos y las piernas, los ojos y las orejas, hasta sobre la nariz en medio de la cara. Luego viene la experiencia y nos enseña que la felicidad y el goce son puras quimeras que nos muestran una ilusión en las lejanías, mientras que el sufrimiento y el dolor son reales, que se manifiestan a sí mismos inmediatamente sin necesitar la ilusión y la esperanza. Si esta enseñanza trae frutos, entonces cesamos de buscar la felicidad y goce y sólo procuramos escapar en lo posible al dolor y al sufrimiento ["El prudente no aspira al placer, sino a la ausencia de dolor" (Ética a Nicómaco, Aristóteles)]. Reconocemos que lo mejor que se puede encontrar en el mundo es un presente indoloro, tranquilo y soportable: si lo alcanzamos, sabemos apreciarlo y nos guardamos mucho de estropearlo con un anhelo incesante de alegrías imaginarias o con angustiadas preocupaciones cara a un futuro siempre incierto que, por mucho que luchemos, no deja de estar en manos del destino>

Me parece una regla demasiado verdadera, pero que no siempre se cumple, yo aún sigo buscando la felicidad (no voy a poner el goce porque va a sonar a coña), y me da igual el dolor que sufra hasta conseguirla, pero no me voy a conformar con un presente anodino y sin goce, porque eso no es lo mio. Si tengo que seguir sufriendo, sufriré, pero algún día, todo esto será agua pasada, seré feliz y mi presente no será conformista, sino aquel que quiero y deseo.

P.D: El parrafo en cuestión esta sujeto a Copyright, yo sólo quería reflejar algo que piensa mucha gente, pero que no va con mis ideales, de todas formas, he mencionado el libro, la edición venal de la Uni y su autor, no creo que ocurra nada.