Pues sí, por fin ha llegado la segunda parte del Tratado sobre el Zapato, y para abrir boca, os dejo este video de Jennifer Lopez, Mile in these shoes:
Pues hoy voy a hablaros sobre las puntas de los zapatos, las finas (o como llamamos algunas de "chupame la punta") y las redondas, porque como ya sabemos, para gustos, los colores.
Yo sin lugar a dudas, me quedo con los zapatos de punta fina y con tacón de aguja a poder ser, porque me gustan mas, estilizan mas los pies y las piernas, y porque quedan igual de bien con un vestido que con unos vaqueros:

Estos son geniales, negros y de charol (lo que se lleva este año), y bastante asequibles, 45€. Son de Mustang y no suelen dar muchos problemas (lo digo por experiencia). Yo tengo unos iguales del año pasado, pero en dorado (anda que no se nota el uso, verdad???):
Pero con los zapatos de punta fina hay que tener mucho cuidado, ya que si los llevas de continuo (como yo, que sino son zapatos son botas) te pueden llegar a deformar el pie y hacerte juanetes:
Los juanetes al fin y al cabo se pueden curar pero si se te deforma el pie, mal vamos. Por eso antes de elegir un zapato de punta fina nos tenemos que fijar bien.
Para empezar, debemos ver cómo de larga es la punta, porque contra mas larga sea, significa que la abertura del pico empieza mas tarde, dejando por tanto, al final del pie descansar (no lo aprieta).
Lo posiblemente malo de que sea larga, es que luego al andar te puedes ir tropezando y rozando la punta con los adoquines de la calle o en los cambios de rasante, pero os aseguro que acabais acostumbrandoos. Por eso es mejor así, que empiece el estrechamiento del zapato cuanto mas lejos mejor.

Este no es del todo bueno, porque empieza bastante antes, y ademas tiene poco tacón, que por muy cómodo que sea, con la punta fina no se lleva demasiado bien, por eso os recomiendo que huyais de las bailarinas de punta fina y sin tacón, las que se llevan mucho este año y que son totalmente planas y de punta fina, ya que harán que os duela la parte delantera de los pies debido a la estrechez de la punta.
Sin embargo, si no os gusta este tipo de punta, siempre podemos recurrir a los de punta redonda, pero ojo, tambien hay que tener cuidado, porque hay gente que no tiene todos los dedos de los pies de la misma manera, ya que a veces uno sobresale del resto, y precisamente no es el dedo gordo. En estas situaciones, los zapatos de punta redonda no son del todo recomendables.

Asi que ya sabeis, cuando vayais a escoger un zapato, tened cuidado. Probaoslo y andar un poco por la tienda con él. Si os aprietan demasiado, desecharlo rápidamente, porque aunque pueden dar un poco de si, no es tanto como para pasarse horas y horas con ellos puestos.
Espero chicas, que os haya gustado. Para dentro de un tiempecito, veremos las botas, nuestras amigas inseparables, que no solo quedan bien, sino que en invierno, nos abrigan del frio aunque llevemos falda.
Tengo algo que contar, ¿estas dispuesto a escuchar?











