Soy yo, nadie me suplanta. Vivo por la periferia de Madrid, como dirían muchos, pero me gusta estar donde me encuentren. Tengo un lado oscuro, como todo el mundo, pero al menos lo reconozco, aunque no lo enseño. No soy una oveja más en el rebaño, nadie me controla aunque algunos lo piensen. Voy en contracorriente.